Las concepciones prejuiciosas respecto a las posiciones sexuadas abundan en
la actualidad. Sobre todo en lo que concierne a lo femenino.
Aclaremos: “Hombre” o “Mujer” son posiciones sexuadas, no datos genéticos o
mero producto de la socialización de los roles. La identidad sexuada no es una
verdad absoluta ni relativa. Es una solución, variable, en las que se juega la
relación de cada uno con el deseo del Otro y con el cuerpo propio.
Una película de 2009, “Chloe”, de Atom Egoyan permite ilustrar cómo se
plantea para Catherine su pregunta: ¿cómo devenir una mujer?
El nombre de la película remite a la novela de Longo: “Dafnis y Chloe” que
Lacan cita cuando habla irónicamente, claro está, de la iniciación sexual.